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Banking as a Service es un término que se ha popularizado en los últimos años. Hace referencia a la posibilidad que tienen entidades financieras de “alquilar” alguno de sus activos (información, tecnología, infraestructura, licencias, datos, etc..) para que terceros los utilicen como parte de su oferta de valor.

Como es de imaginarse a muchas entidades financieras no les hace sentido este modelo porque pueden, de cierta forma, canibalizar sus propios productos con más competencia. Sin embargo, en un mundo cada vez más interconectado y con diversas necesidades de los usuarios, estas alianzas son más comunes e importantes de lo que imaginamos. Encontramos casos como el de Puntored que utiliza conexiones con Bancos para ofrecer servicios de transferencias de dinero, o para no ir más lejos, una popular billetera digital en Colombia quienes, a través de una alianza con Davivienda, complementan sus capacidades prestando servicios financieros a sus usuarios (P.E: emitiendo una Tarjeta Debito con su propia marca).

Para entender mejor los tipos de servicios que comúnmente se presentan en Banking as a Service es útil agruparlos en las siguientes categorías:

  • Data Financiera de personas y empresas: impulsadas por el Open Banking (un cambio regulatorio que facilita la apertura de información bancaria), en el cual las entidades financieras permiten que terceros accedan a data de clientes de los bancos u otras entidades financieras. Desarrollar servicios alrededor de esa data, como por ejemplo Validación de Identidad o Scoring de Crédito, es una modalidad de Open Banking.
  • Transferencias Monetarias: Una vez los bancos permiten el acceso a Data de las cuentas de sus clientes, el paso siguiente es permitir cambios en dicha información. Es decir, hacer movimientos débito y crédito en las cuentas. Sobre esta transacción se pueden desarrollar servicios como transferencias inmediatas o facilitar desembolsos al instante de empresas de Crédito Digital, directamente en la cuenta bancaria del cliente.
  • Infraestructura Débito o Crédito: se entiende como la facilidad que da un banco para que un tercero actúe como prestador de un servicio financiero, utilizando la licencia de captación o emisión de la entidad. Un ejemplo de esto es una compañía que emite tarjeta débito o la de Puntopay, un Agregador de Comercios que operan bajo licencias adquirente de Davivienda.

Sin lugar a duda el Open Banking y Banking as a Service crea un sector financiero más dinámico e incluyente que permitiría a nuestro país avanzar en temas claves de política pública como son: la formalización del pequeño comercio, la eliminación del efectivo y una mayor inclusión rural a servicios financieros. Lo anterior redundaría en mayor crecimiento y recaudo de impuestos partiendo de una base más amplia de usuarios. Objetivos, ahora más que nunca, claves para la recuperación post pandemia.

No obstante, en la actualidad tenemos grandes barreras que no permiten a los bancos y otras entidades financieras aproximarse decididamente a estos modelos de negocio.

El primer obstáculo tiene que ver con la tecnología. El reto de migrar de Legacy Systems, como son la mayoría de los Core Bancarios de nuestro país, que no permiten desarrollar fácilmente protocolos de comunicación con terceros conocidos como APIs. Las entidades tienen suficientes retos tecnológicos con la evolución de sus propios productos para dedicar tiempo a conectarse con terceros. Esta es la principal barrera de algunos servicios, como por ejemplo la habilitación de transferencias inmediatas.

Otro tipo de barrera deriva de la falta de claridad en la regulación o de condiciones adecuadas de mercado que garanticen las apuestas de la banca a trabajar en alianza con las Fintech. La innovación por lo general va unos pasos delante de la regulación, y tomar decisiones sin tener un panorama claro es difícil para una industria vigilada como la financiera. En el 2020 el gobierno de Colombia tuvo hitos cerrando la brecha entre la regulación y las oportunidades de mercado. Sin embargo, esto debe acompañarse de la expedición oportuna de decretos que profundicen algunos aspectos de la relación entre la banca y terceros. En la actualidad, y simultáneo a la redacción de este artículo, se están articulando esfuerzos claves para habilitar el Open Banking en Colombia, generando un marco de entendimiento a gran parte de estas relaciones con terceros.

Finalmente existen barreras derivadas de condiciones de mercado que no incentivan la competencia. Para evitar esto, el gobierno debe propender que el mercado de los servicios financieros no se vea influenciado por leyes que generen un arbitraje regulatorio o fiscal hacia algún tipo de modelo de negocio específico. Este arbitraje es especialmente peligroso cuando premia ecosistemas cerrados que no fomentan la competencia, ya que en últimas el principal perjudicado por sobrecostos o por falta de acceso es el consumidor de a pie.

En el mundo existen varios ejemplos de ecosistemas cerrados que terminan concentrando un desproporcionado poder de pocos jugadores. Un ejemplo claro es el modelo cerrado de pagos con QR en China, que creció exponencialmente por tener costos embebidos que hacía imposible para otros competir. Esta situación terminó concentrando excesivamente el negocio en jugadores como AliPay, lo que generó preocupación en los gobiernos de ambos hemisferios, al punto de frenar uno de los IPOs más sonados de la historia y aceleró una intervención abrupta del gobierno chino de la que se desconoce aún el desenlace.

Para no ir tan lejos, otro ejemplo es Colombia. Uno de los países de la región con menos aceptación de pagos digitales de bajo monto: varios estudios apuntan a que esto se debe a los altísimos costos para los comercios derivados principalmente de las retenciones en la fuente y el 4×1000.

En Colombia son muy pocas las entidades financieras que han logrado superar estas barreras. Algunas tienen la voluntad económica o política, pero carecen de la tecnología y viceversa.

Es por eso que estamos viendo como algunas Fintech, que han desarrollado capacidades de interconexión con entidades financieras a través de los años, se están convirtiendo en grandes aliados de entidades financieras y terceros que tienen interés en desarrollar modelos conjuntos pero que carecen de competencias tecnológicas o se les dificulta alcanzar modelos de negocio escalables. Este tipo de servicios se podrían denominar Fintech as a Service; empresas que ayudan a los bancos a entrar al mundo de los productos como servicio.

Estas Fintech que no están limitadas a uno o varios servicios financieros ofrecen la capacidad de agregar servicios de otros sectores como: seguros, telecomunicaciones, contenidos, entre otros valores agregados, como programas de fidelización y planes de beneficios. Así mismo permiten agregar Data de varios sectores, combinando información financiera con datos relevantes del consumo de los clientes en el sector real.

Esta ilustración ejemplifica la diferencia entre los servicios de Puntored, una Fintech as a Service, y la aproximación de Banking as a Service desde las entidades financieras.

Así, las Fintech como Servicio se convertirán en un “One Stop Shop” para muchas de las entidades que requieran lanzar una billetera digital. Retailers, cadenas de gimnasios, empresas de consumo masivo o empresas prestadoras de servicios públicos que busquen llevar a sus usuarios Servicios Financieros embebidos en sus Apps para complementar sus servicios core, mientras que las entidades financieras colocarán sus capacidades al servicio de clientes que de otra forma difícilmente podrían alcanzar.